Wednesday, September 17, 2014

El nuevo aeropuerto y la nueva Hummer

Una versión más resumida de esta publicación salió en Nexos hace una semana, la pueden ver aquí.

Hummer ¿lo verde la hará sustentable? (foto de Hummerblog.com)

Me da la impresión de que la clase política ve al nuevo aeropuerto de la Ciudad de México como cuando alguien va a la agencia de autos a convencerse de comprar una Hummer. Lo deslumbran su aire acondicionado, su pantalla táctil, su amplio espacio interior. El comprador busca argumentos para asegurarse de que le será muy útil, busca todos sus atributos y seguro le encuentra uno que hasta convierte a la camioneta en “sustentable” o que con ella su productividad subirá. Revisa lo infeliz que es con el auto que tiene, que no cumple con sus requerimientos y le molestan hasta las envolturas que se han acumulado dentro. Minimiza todos los inconvenientes que una camioneta de esas dimensiones puede traer y al final, se convence de comprarla porque, en el fondo, la camioneta le toca la fibra sensible y escondida del amor a lo monumental, al tlatoani, a lo faraónico. Se autoconvence de que se la merece. Así tendrá derecho a estacionarla en el Zocalo el próximo informe.
 
Piensa: "aquí se vería bien" (foto: revolucionesmx.blogspot.com)
Todo esto es independiente de si la necesita o no.

En el caso del aeropuerto, la búsqueda de atributos “sustentables” ha sido una de las prioridades. Un video de Norman Foster y el "yerno de Slim" (1) anuncia, como si fueran novedosas, las características de sustentabilidad del aeropuerto: durante seis meses al año, no necesitará aire acondicionado o calefacción pues tendrá ventilas que se abren y se cierran. Además, tendrá cactus en la entrada. Corrijan si me equivoco, pero este descubrimiento de sustentabilidad en la construcción se ha utilizado en la mayoría de las casas de esta ciudad, ya que para controlar la temperatura simplemente abrimos o cerramos las ventanas y, casi siempre, cuentan con un cactus en la entrada. Reducir el gasto de energía innecesario no se debería de vender como “lo sustentable”, es lo mínimo que una construcción debería tener.

Contrario a este video, la verdadera sustentabilidad va más allá, involucra en dónde se va a localizar el aeropuerto en la ciudad, pues eso va a afectar a todos sus habitantes, lo utilicemos o no. Pensemos tan sólo en las miles de toneladas de contaminación extra al duplicar el número de vuelos o el transporte para llegar hasta la nueva sede.

Foto: "plantasfacilisimo.com"
Por otra parte, y más importante, el área en que se construirá es de las zonas más bajas y una de las que más rápido se hunde (entre 20 y 40 cm por año) en la ciudad. Estas características son la razón por la cual la utilizamos como laguna de regulación para las tormentas y por lo cual gobiernos anteriores no lo consideraron para el aeropuerto. No es que no hubieran visto las más de 10 mil hectáreas de terreno donde se va a instalar. Con el aeropuerto ocupando este espacio, el agua, que busca las zonas más bajas, se verá impulsada hacia lugares urbanizados, inundándolos.

Para amortiguar la pérdida de esta laguna de regulación, el plan maestro del aeropuerto pretende “mejorar” estos terrenos con más infraestructura. Un plan hidráulico que construirá plantas de tratamiento y entubará ríos. Los costos de este plan son de al menos 16 mil millones de pesos. pero hay que añadirle mantenimiento, que es muy importante. Por ejemplo, las 26 plantas de tratamiento del DF tienen capacidad para más de 6.6 mil litros por segundo; sin embargo, sólo se trata cerca del 50% por falta de mantenimiento (ii).Lo que la naturaleza da gratis (mejorar el agua y evitar que nos inundemos) lo reemplazamos con infraestructura que no cumple las mismas funciones y que nos cuesta mucho dinero mantener (iii).  

La sustentabilidad involucra saber si el beneficio de tener un nuevo aeropuerto, con todas las ganancias económicas que le atribuyen, será más grande que el costo de las inundaciones, o del costo la infraestructura necesaria y su mantenimiento para desalojar el agua. Tomemos como ejemplo el Canal Río de la Compañía, que está a 15 metros por encima del terreno debido al hundimiento de la ciudad, el cual se ha “restaurado” para evitar que se inunde Chalco en época de lluvias.Otro ejemplo es la construcción del Túnel Emisor Oriente, que ha costado más de 32 mil millones de pesos, (y el precio sigue subiendo). Sobra decir que ninguna de las dos infraestrcturas han impedido del todo las inundaciones. Debido a los hundimientos de la ciudad, los desagües están ahora por encima del terreno por lo que ahora se necesitan más de 178 bombas para hacerlos funcionar (iv). No sabemos, y probablemente el gobierno tampoco, en cuanto aumentará la inversión en infraestructura para evitar las inundaciones  ni  cuánto costará su mantenimiento, o si será eficiente ante las lluvias extremas.

Mapa de hundimiento en la zona del aeropuerto (Autor. Tania Fernandez)
Se utiliza la firma de Norman Foster porque tiene fama de hacer edificios sustentables. No he escuchado más que halagos de su voluminoso currículum de edificios en todo el mundo. Pero los dos proyectos que le conozco en México, el nuevo aeropuerto y la Biometrópolis, son un perfecto caso de falta de comprensión del ecosistema donde se van a instalar. En este segundo caso, los edificios de Biometrópolis se quieren construir sobre un terreno de 70 hectáreas lleno de tubos de lava únicos en el mundo, algunos de ellos con diámetros de más de 10 metros. Sus características de suelo (roca volcánica) ayudan a la infiltración del agua que baja por el Ajusco. Además de ser una zona de gran diversidad y continuación el bosque hacia las zonas del Pedregal.

En ambos casos, los desarrolladores enfocan la palabra sustentabilidad, dejando de lado los efectos que al ecosistema y la ciudad podrían traer tales proyectos. No es casualidad, ya no hay espacio libre en la ciudad y las megaobras demandan ocupar el espacio que no se ha urbanizado por ser muy sensibles para la sustentabilidad de la ciudad. Por ello, construir ahí, aun cuando tengan certificado LEED, puede traer consigo problemas mayores que los potenciales beneficios.

Los que hemos utilizado el actual aeropuerto hemos sufrido su ineficiencia y esto podría ser un argumento válido para construir otro. Pero no es clara la responsabilidad qué tienen en este sufrimiento la mala organización del personal de las aerolíneas y del mismo aeropuerto. Esto no necesariamente cambia con nuevas instalaciones. Por ejemplo, estar una hora encerrado en el avión esperando desembarcar no necesariamente es por falta de puertos, sino por una falta de capacidad de previsión y de organización. Reconozcamos además que la mayor parte de nuestras desventuras se deben al pésimo servicio que las aerolíneas mexicanas proveen en México, en JFK Nueva York, Heathrow Londres, o Narita Toko.

El ánimo centralista también juega un papel importante. Todos los vuelos van y vienen de la Ciudad de México. Son raros los vuelos regionales u otros aeropuertos que funcionen como conectores. Alguien que quiere ir de Mérida a Tuxtla Gutiérrez en avión tiene que cruzar por la Ciudad de México, lo que aumenta su saturación. Los escasos intentos de generar una red de aeropuertos alrededor (Toluca, Puebla, Querétaro y Cuernavaca) se perdieron hace tiempo. A diferencia de otros países donde existen aeropuertos en red dispersos en todo su territorio, lo que hace más eficiente y barata la movilidad.


Rutas de vuelos de Aeromexico (eltours.com)


Si el problema es la saturación, sería importante evaluar los costos y beneficios de construir un gran aeropuerto contra el desarrollo de una red de aeropuertos. Desafortunadamente, nos deslumbran los megaproyectos. Pensamos que la infraestructura es la única solución a nuestros problemas, pues es muy baja nuestra capacidad de organización. Este amor a las obras faraónicas nos ha generado muchos problemas que seguimos pagando en el presente, como con las dedicadas a expulsar agua y entubar ríos, que no funcionan cuando la ciudad se inunda en lluvias y se queda sin agua en secas. Continuar con esta admiración por lo monumental, puede traer más problemas en el mediano plazo que costará mucho resolver. Quizá es como comprarse la Hummer sin tener el dinero para acabarla de pagar, sin contar con un estacionamiento apropiado, sin cambiar el hábito de ensuciarla con envolturas, sin poseer los miles de pesos que se gasta en gasolina anualmente. El deslumbre de verla en la agencia de autos se pagara muy caro después. Como el de construir algo porque los renders arquitectónicos son verdes y llamativos y se anuncian como sustentables.





(i) Un arquitecto tan renombrado que sus logros han sido las edificaciones que su suegro impone y por ello la prensa lo nombra el “yerno de Slim”
(ii) Datos de SACMEX
(iii) Llama la atención que se dice que la laguna de regulación está muy deteriorada, por lo que se requieren obras hidráulicas, aun cuando cumple su función natural de manera gratuita.
(iv) Sheinbaum C. Problemática ambiental de la Ciudad de México. Instituto de Ingeniería UNAM. Limusa.