Saturday, July 12, 2014

La Complejidad en los Socio-Ecosistemas IV: Cuando dos complejos se juntan

Hace unos días se publicó en la revista ciencias este artículo. El artículo habla como las teorías ecológicas pueden explicar lo que estamos viviendo como sociedad. Esta es la segunda de cuatro partes que serán publicadas aquí. Esta es la cuarta y última entrega.

Así que las dinámicas complejas no se acotan al funcionamiento del ecosistema, es necesario incluir las dinámicas sociales. La actividad humana es una variable que también cuenta con respuestas no lineares. Las dinámicas sociales son poco predecibles y también han demostrado contar con transiciones críticas a lo largo de la historia. El error ha sido considerar que los ecosistemas y las sociedades son sistemas complejos independientes que sólo interactúan en unos pocos puntos. Es necesario considerar que las sociedades son en realidad sistemas complejos inmersos dentro del sistema complejo que es el ecosistema. A este binomio el Dr. Manolo Mass del Centro en Estudios en Ecosistemas de la UNAM le llama Socioecosistemas

El concepto de socioecosistemas, en donde las interacciones son bi-direccionales entre el humano y la naturaleza, ayuda a comprender el triste destino de algunas civilizaciones antiguas. Explicación que ha sido descrita por Jared Diamond en su libro Colapso. En este libro, el autor describe como grandes culturas generadas en la península de Yucatán, la Isla de Pascua o Groenlandia se desmoronaron en el pináculo de su civilización. Una de las causas de este colapso fue el resultado de las dinámicas complejas resultantes de la interacción que esas civilizaciones tuvieron con la naturaleza. Por el contrario, civilizaciones basadas en Nueva Guinea o Ia isla de Tikopia lograron mantenerse a lo largo del tiempo. Estos ejemplos sugieren que el destino humano depende de su relación con la dinámica del ecosistema. Constantemente, los seres humanos estamos generando dinámicas sociales muy complejas que interaccionan dentro de un sistema complejo (el ecosistema) del cual dependemos para sobrevivir y el resultado de todas estas interacciones es poco predecible. 

Es impensable considerar que existe un ecosistema prístino en el planeta. Así, también es impensable una sociedad aislada de las repercusiones que pueden tener los cambios en la dinámica del ecosistema, cambios que en su mayoría fueron provocados por la misma sociedad a lo largo de su historia. Puesto que los cambios en la naturaleza son de gran magnitud (deslaves, sequías, huracanes y el mismo cambio climático), la tecnología no puede reducir sus efectos para mantener la calidad de vida humana. De hecho, la misma tecnología genera más modificaciones en la dinámica de los ecosistemas. Por lo tanto, aún cuando pueda actuar amortiguando algún cambio ecosistémico, estará produciendo otros cambios  en la dinámica del ecosistema que pueden modificar aún más la dinámica, generando el efecto contrario al deseado. Por ejemplo, la tecnología se ha volcado a producir autos eléctricos, o eficientes en gasolina para reducir la contaminación ambiental, pero esto ha provocado que (al ser más barato no utilizar gasolina) se utilice más el auto y se promueva la contaminación con las baterías que se utilizan en este tipo de tecnología.

Uno de los problemas más grandes que tenemos es que aún cuando son evidentes las complejidad de las dinámicas naturales y sociales, la inercia en la economía y política no ha permitido que este concepto esté presente en los planes de manejo y desarrollo. Esta visión lineal está incluso en las leyes de conservación en México. La ley indica que si se tira un árbol para hacer una construcción, se tienen que plantar en promedio tres más. Con ello, esta política considera que la naturaleza lejos de afectarse hasta se beneficia. Esta lógica permite justificar el destruir un bosque de árboles de 30 metros de altura pues se reforestará en algún otro lugar con árboles de 1.5 metros de altura. Pero es evidente que esta ley no funciona, gracias a este tipo de leyes en el Distrito Federal perdimos cuando menos 500 mil árboles por construcciones viales e inmobiliarias, sólo en el sexenio pasado. 

El complejo sistema social genera contradicciones en nuestra relación con el ecosistema. Un mismo gobernante puede hacer un discurso sobre lo importante que es la conservación de un lugar, y unas semanas después justifica la autorización de la construcción de una carretera que pasará por encima de ese lugar con la palabra desarrollo. Recientemente esta esquizofrenia ha producido documentos gubernamentales que justifican construcciones, que evidentemente destruirán un ecosistema, como argumentos para la conservación de la naturaleza. 

Nuestras sociedades está buscando permanentemente crecimiento. Este crecimiento (económico, poblacional o de infraestructura) se le sinonimia con la palabra desarrollo. Pero este crecimiento perturba al socioecosistema lo que genera resultados impredecibles, que en su mayoría son indeseables para la calidad de vida de los humanos. Por lo tanto, el crecimiento económico o de infraestructura no necesariamente genera calidad de vida y se les debería de desasociar de la palabra desarrollo.

La visión lineal sobre el manejo de los ecosistemas subyugado al crecimiento económico debe de dejar de ser el paradigma con el cual nos relacionamos con la naturaleza. La evidencia de las relaciones no lineares tanto en la naturaleza como en la sociedad indica que ambos (naturaleza y sociedad) estamos inmersos en un mismo sistema complejo que debemos de comprender y analizar, pues en la mayoría de las veces genera resultados impredecibles. En especial ahora que estamos enfrentando el cambio climático.


Literatura sugerida

- Jared Diamond 2007 Colapso Ed Debolsillo Madrid pp747.

- Henrik Ernstson, Sander E. van der Leeuw, Charles L. Redman, Douglas J. Meffert, George Davis, Christine Alfsen, Thomas Elmqvist 2010 Urban Transitions: On Urban Resilience and Human-Dominated Ecosystems AMBIO  39:531–545

- James Gleick 1987 Chaos Vintage Books London pp 352

- M.-L. Meijer, E. H. van Nes, E. H. R. R. Lammens, R. D. Gulati, M. P. Grimm, J. Backx,P. Hollebeek, E. M. Blaauw, A. W. Breukelaar 1994. The consequences of a drastic fish stock reduction in the large and shallow Lake Wolderwijd, The Netherlands. Can we understand what happened?

- Scheffer, M. 1998. Ecology of Shallow Lakes Chapman and Hall London. 


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