Sunday, December 8, 2013

Los animales de Xochimilco en problemas

Por: Marisa Mazari-Hiriart y Luis Zambrano

Nota: Como verán esta publicación es una coautoría con la Dra. Mazari, busca explicar la muerte de cerca de cuatro toneladas de peces (y algunos axolotes) en Xochimilco.

Aún cuando Xochimilco tiene todas las herramientas de conservación nacionales e internacionales (es Patrimonio Mundial por UNESCO desde 1987, los Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco son Área Natural Protegida desde 1992, forma parte del Suelo de Conservación del Distrito Federal desde 2000, y es sitio RAMSAR desde 2004), parece ser que en el D.F. no es posible conservarlo. Son raros los casos exitosos de conservación en el área y por lo general recibimos malas noticias sobre su manejo. Este es un caso más: la muerte masiva de peces.

Muerte masiva de peces en San Gregorio

En la zona de San Gregorio Atlapulco, donde aún existe humedal, en los últimos años, el agua cambia de color de verdoso a un rojo-naranja durante la época de lluvias. Los habitantes de la zona relatan que cada vez que pasa esto hay grandes muertes de peces. Este año tuvimos la oportunidad de tomar muestras para tratar de entender porqué sucede este fenómeno.

El 25 de agosto de 2013 se reportó la muerte de aproximadamente cuatro toneladas de tilapias (Oreochromis niloticus), que son peces introducidos al humedal. Un equipo de nuestros laboratorios de la UNAM fue a tomar muestras de agua, sedimento, peces y axolotes para analizarlos.


Colecta Foto: Armando Tovar
¿Qué pasó en el cuerpo de agua?
El agua se veía turbia, con peces muertos flotando en la superficie, con mal olor. Notamos que el agua tenía un alto contenido de nutrientes, fósforo y nitrógeno, así como bacterias, en cantidades similares a aguas de desecho de origen doméstico. Otras mediciones como gases disueltos, gracias a los cuales los organismos pueden respirar dentro del agua, llegaban a valores de casi cero (anoxia). Las bacterias que indican contaminación por materia fecal que deben ser máximo 1000 (unidades formadoras de colonia por cada 100 mililitros) para uso en riego agrícola (de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y las normas mexicanas) estaban entre 500 y 1700 UFC/100 mL.

Se revisaron algas, pues algunas pueden ser tóxicas y haber causado dicha mortandad, pero se descartó que fueran las causantes del problema.

La tonalidad del agua (naranja-roja) descartó que fueran los sedimentos (lodo del fondo) resuspendidos del fondo de los mismos canales. En Xochimilco, el color típico de los sedimentos en la zona es café obscuro o negro.
Canal con peces muertos (foto: Armando Tovar)

¿Fueron los sedimentos?

También se analizó sedimento del fondo de los canales. Los resultados fueron muy altos para el fósforo, 500 veces más que en el agua; el fósforo en forma de ortofosfatos (nutrientes) estaban aproximadamente 300 veces más altos en sedimento que en agua; la materia orgánica en el fondo era extremadamente alta.

Se realizaron pruebas de toxicidad tanto al agua como al sedimento. Los resultados mostraron que la columna de agua no es tóxica, pero los sedimentos sí presentaban toxicidad. Analizamos metales, mostrando plomo y fierro valores apenas por arriba del límite para protección de la vida acuática, pero no se encontró evidencia de compuestos sintéticos como plaguicidas o hidrocarburos.
Agua de color del sedimento naranja-roja. Foto Armando Tovar

Aún cuando el sedimento de los canales puede ser tóxico, no puede matar a todos los organismos en unas horas. El sedimento que llegó, seguramente de fuera estaba cargado de un exceso de materia orgánica, de la cual se alimentan las bacterias y consumen oxígeno. Al contar con tantos nutrientes, las bacterias se reprodujeron muy rápido consumiendo todo el oxígeno del agua en poco tiempo.

Entonces… ¿De qué murieron los peces y los axolotes?

Todas las tilapias muertas que se lograron colectar estaban ya muy deterioradas, lo que sugiere que llevaban cuando menos tres días en descomposición. Eso hizo prácticamente imposible una necropsia confiable para determinar la causa de su muerte. Sin embargo, se observó que todas eran muy pequeñas (no mayores a los 15 cm).

Burbujas que denotan que hay muchas bacterias (Foto: Armando Tovar)


Tristemente encontramos cuatro axolotes, parte de la fauna nativa, muertos. También estaban descompuestos pero mucho menos que las tilapias, la descomposición sugería que llevaban al menos un día muertos. El  tamaño nos hace suponer que eran jóvenes pues alcanzaban unos 20 cm.

De los axolotes encontramos que el hígado, los riñones y los intestinos estaban muy deteriorados. Además tenían hemorragias en la zona del cráneo y en el dorso; cavidad donde están las vísceras. Estos datos sugieren que ese lugar no es el ideal para que los axolotes sobrevivan.

El hecho de haber encontrado a los animales en mal estado, sugiere que no murieron por algún compuesto tóxico, pues los órganos no estaban colapsados, pero no se encontraban en óptimas condiciones; el sistema en ese lugar no es apto para que los organismos vivan y se reproduzcan. Es posible, entonces, que los animales estuvieran en su límite y cuando llegó un momento de estrés, como pudo ser la entrada de agua con materia orgánica que consumió por completo el oxígeno del agua, estos animales no pudieron sobrevivir, lo que bajo otras condiciones hubiera sido posible. Por ejemplo, los axolotes pueden sobrevivir a condiciones de anoxia si se encuentran saludables. El hecho de que hayan muerto sugiere que estaban en malas condiciones.

¿Qué dicen los resultados?

Muestran que la mortandad se puede deber a una entrada súbita de agua con sedimento. Además de “enturbiar” el agua (lo que mata a las plantas y evita que los animales vean) el agua se puso de color rojizo. Este sedimento tenía mucha materia orgánica y nutrientes, lo que hizo que las bacterias se acabaran el oxígeno del agua. El agua turbia, sin oxígeno, con un alto contenido de sólidos, posiblemente ocasionó la muerte de los peces y axolotes por asfixia.

La cantidad de bacterias indicadoras muestran la presencia de materia fecal equivalente a la de aguas residuales de origen doméstico sin previo tratamiento. El agua que posiblemente entró al sistema no provenía de ninguna planta de tratamiento. Los peces muertos y flotando aumentaron la cantidad de materia orgánica en el agua, proporcionando más alimento disponible para las bacterias.

 

Conclusión

Desde el punto de vista legal, la mala calidad del agua en el humedal de San Gregorio Atlapulco sobrepasa los niveles mencionados en la ley y las normas mexicanas para ser usada para riego agrícola. Estas condiciones extremas se han presentado varios años durante la época de lluvias. La explicación apunta a la descarga de agua de mala calidad con sedimentos, materia orgánica y contaminantes, que afectan a la fauna local, la cual ya se encuentra debilitada por la mala calidad del agua.

Otra explicación de cómo entraron estos sedimentos al humedal es que se está utilizando este humedal como laguna de regulación (pues siempre pasa en época de lluvias) y la descarga está provocando que los sedimentos acumulados lleguen en poco tiempo a los canales explicando el color rojizo del agua.


Aún cuando deberíamos apreciar el suelo agrícola, el sistema de chinampas, los servicios que nos prestan, así como los organismos que habitan en este singular hábitat pareciera que no lo entendemos. Ante este evento debería responder el Sistema de Aguas de la Ciudad de México, la Delegación de Xochimilco, y el Gobierno del Distrito Federal, ellos deben de prever que estas condiciones se presenten en eventos extremos. Y tomar en serio la recuperación y conservación de esta zona, esencial para la Ciudad de México.