Saturday, September 28, 2013

La CDHDF

En el año en que la contaminación del aire de la Ciudad de México ha sido la peor de las últimas décadas el GDF recibió el premio por la organización C40 a las mejores políticas públicas para mejorar la calidad del aire. La justificación del premio no se basó en los resultados; lo que se premió fue la buena intención. Este es un ejemplo de como estamos llenos de buenas intenciones que sólo reflejan destrozos ecológicos en el mediano y largo plazo.

Si se contrastan con el deterioro ambiental actual, la mayoría de las buenas intenciones de la política pública en ecología son inútiles. Por ejemplo, los parques de bolsillo, ahora tan promovidos, son una acción diminuta si se compara con los 300mil árboles talados en el DF en los últimos 6 años, pero estos parques ayudan a justificar tala de árboles para  la construcción de carreteras urbanas.

La respuesta de la naturaleza se basa en los hechos, no en las intenciones por muy buenas que sean. Las lluvias de septiembre han puesto en evidencia la inutilidad de muchas de las buenas intenciones de los gobiernos.

Es fácil para los gobiernos esquivar la responsabilidad de una mala política ecológica, puesto que los problemas ambientales son multifactoriales. Así, se puede culpar al Cambio Climático por las tragedias ocasionadas por las lluvias de septiembre. Aún cuando las tragedias sean el resultado sinérgico del Cambio Climático con efectos locales como la devastación de manglares, la urbanización de laderas o entubamiento deríos.

Es por eso que las acciones de la CDHDF en los últimos cuatro años han sido una bocanada de aire para la sociedad y la ecología de la ciudad. Durante este tiempo, la CDHDF ha estado trabajando con expertos en ecología, leyes y sociales para comprender cuales son los efectos directos e indirectos de políticas y construcciones que contravienen la ecología del lugar. Bajo el liderazgo de Luis González Placencia, la Tercera Visitaduría de la CDHDF se ha encargado de comprender los efectos complejos de la destrucción de los ecosistemas y su relación con los derechos humanos.

Esta relación no es sencilla pues está basada en sistemas complejos. Pero la CDHDF ha comprendido muy bien, que los derechos humanos están ligados muy íntimamente a la conservación, pues un ecosistema sano influye en la calidad de vida de los habitantes.

Para resolver los conflictos que se generan por los proyectos emprendidos por el gobierno, el diálogo entre actores ha sido una de las piedras angulares de la CDHDF. Por ejemplo, en la Supervía la CDHDF intentó sentar en la mesa a los vecinos que se oponen a esa construcción y al gobierno del Distrito Federal. Pero el Secretario de Gobierno del DF se negó a discutir el tema y se fue de la mesa de diálogo. Las consecuencias todos las sabemos: la CDHDF generó una recomendación por violaciones a los derechos humanos por la construcción de la Supervía, misma que el GDF ignoró.

La nueva administración parece diferente y aceptó la convocatoria que le hizo la CDHDF a discutir un proyecto de autopista urbana que quiere pasar por encima de Xochimilco: La Supervía Oriente (Autopista Urbana Oriente). La reunión fue en la CDHDF y la Tercera Visitaduría facilitó el diálogo entre academia, gobierno y sociedad. En este diálogo, académicos de varias universidades expusimos nuestro desacuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y el gobierno escuchó los argumentos. De esta reunión, entendemos por los medios, el GDF regresó la MIA a CEMEX (empresa que quiere construir esta carretera). Según declaraciones de la Secreataría de Obras, el GDF estaba a punto de aceptar la MIA antes de este diálogo.

Quizá pronto CEMEX someta una nueva MIA y esperamos que esta vez sí exista una verdadera consulta pública a todo la población sobre la obra (un derecho humano). Este logro de detener una obra que ya tenía las máquinas listas para comenzar fue gracias a la defensa que generó  a la CDHDF.

No sabemos si es gracias a este tipo de logros o las desavenencias políticas con gobiernos anteriores que ahora la ALDF está cuestionando la buena actuación del Ombudsman capitalino y no lo quiere ratificar. Esto sería un retroceso muy grande para la defensa Ambiental de la Ciudad de México. Es necesaria una postura fuerte y honesta en la defensa de un ambiente sano como la ha llevado en estos años la CDHDF. Es la única forma que permitiría pensar en una verdadera sostenibilidad en la Ciudad de México


Ojalá y la defensa a un medio ambiente sano generado por la CDHDF en los últimos años sea una carta de apoyo para que siga en el cargo, esperamos que no una de las razones por las cuales algunos grupos políticos quieren deshacerse de el.

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