Wednesday, October 26, 2011

Axolotiada


Hace unas semanas apareció un libro que ayuda a comprender no sólo parte de nuestra diversidad, sino parte del ser mexicano. El libro se llama

Axolotiada


Roger Bartra produjo una antología del axolote, coordinada y editada por Gerardo Villadelangel. Ambos hicieron un estupendo trabajo, incluyendo, además de los textos, ilustraciones, fotografías, grabados, caricaturas, murales entre otras múltiples formas de representar a este anfibio.

Este libro se divide en 5 partes.

Antiguo Axolotario  con las descripciones antiguas del animal, comenzando con la leyenda de Xolotl escrita aquí por Fray Bernardino de Sahagún.

Axolotología ensayos de científicos sobre este animal, como George Cuvier y Stephen Jay Gould. Con gran honor presumo que justo después de uno de mis héroes académicos está un escrito mío.

Nuevo Axolotario reflexiones de autores sobre la neotenia de Aldous Huxley, el famoso cuento de Julio Cortázar y un ensayo del mismo Roger Barta.

Axolotitlan con obras de Octavio Paz, Juan José Arreola y poemas de José Emilio Pacheco sobre esta maravillosa salamandra.

Axolotiada donde múltiples escritores contemporáneos como Pablo Soler o Rafael Lemus hacen un homenaje a este animal.

El que lea este libro no sólo aprenderá sobre lo impresionante que son los axolotes. También entenderá porque nuestra cultura está íntimamente ligada a nuestra diversidad -esa que presumimos y al mismo tiempo dilapidamos en aras de la competitividad y el crecimiento económico… de unos cuantos-.

Hay veces perdemos la brújula y creemos que la mexicanidad está en las medallas de los panamericanos, los goles del chicharito, o los bigotes postizos del 15 de septiembre. Por ese despropósito algunos intelectuales, como Jorge Castañeda, ven en la metáfora del axolote como la maldición de un animal feo y lento, que condena al mexicano a la mediocridad y la inmovilidad

Yo veo todo lo contario. La gran biodiversidad en México produce plantas y animales eclécticos, mitológicos, llenos de una sabia que alimenta a los científicos, filósofos y escritores. La reflexión que este animal despierta en todas las facetas intelectuales del ser humano es increíble. Desde su neotenia, hasta su capacidad de regeneración. En este mundo que busca la homogeneización, el axolote nos recuerda que el motor de la teoría de la evolución de Darwin es la variedad misma.

En pocas palabras: en la variedad está el gusto y el axolote es la prueba máxima de ello.

Thursday, October 20, 2011

Inaugurando Inutilidades

Nota: esta publicación también tiene la fortuna de estar escrita en colaboración de la Dra. Marisa Mazari

No es la primera vez que el Jefe de Gobierno inaugura una obra incompleta como el “puente mocho” de la Supervía en Luis Cabrera y Periférico.

Cuello de botella en el puente "mocho"

El 13 de abril de 2009 el Jefe de Gobierno inauguró la Planta Potabilizadora La Magdalena Contreras y Rebombeo Reynaco, justo en el límite entre el Primer Dinamo y el área urbana en la Delegación Magdalena Contreras. Según la prensa (El Economista y El Universal dos notas) fue una inversión de 51 millones de pesos. Con esta obra se pretendía aprovechar el excedente del caudal del río Magdalena para tener agua potable.

Planta potabilizadora dos años después de estar inaugurada
A dos años y medio de la inauguración sigue sin funcionar, al parecer porque la Planta Potabilizadora no está conectada al sistema de distribución, según fuentes de la Secretaría del Medio Ambiente del DF.

Los 51 millones de pesos tirados a la basura no son lo peor. Se están desperdiciando los beneficios ambientales que genera este río para la ciudad. El agua que fluye por el río en época de lluvias se está desperdiciando, enviándose al drenaje y provocando inundaciones en las zonas bajas de la ciudad al saturar el sistema de drenaje.
¿Funcionando?

Otra obra que aún no se explica es el entubamiento de este río. Como parte de las propuestas de El Plan Maestro para el Rescate del Río Magdalena se planteó tratar sus aguas con el fin de vertirlas al cauce del Río Magdalena y usarla para riego en los Viveros de Coyoacán. Pero esto tampoco se ha concretado.

Perdiendo los beneficios ambientales del río
Estas obras de tabique y varilla son preferidas por los gobiernos en lugar de invertir en la conservación del ecosistema que brinda más calidad de vida a sus habitantes. La razón es que estas obras "se ven" aún cuando muchas ni sirvan. Uno puede ver un puente aunque esté “mocho” o una planta potabilizadora aunque no esté conectada. Pero es más difícil de percibir si está funcionando.

¿Y cómo sabemos si un planta potabilizadora funciona, si ni siquiera sabemos donde viene el agua que consumimos? Aprovechándose de esta ignorancia, cuando falta el agua los gobiernos culpan a la sequía o al cambio climático, no a sus pésimos manejos hidráulicos y administrativos.

En lugar de aplaudir obras inútiles deberíamos de exigir resultados. A la fecha nadie ha cuestionado la tremenda urbanización en el Suelo de Conservación (en este sexenio más de 15% de este suelo se ha urbanizado) ni sus consecuencias. Una consecuencia es el hundimiento de la ciudad (ahora llega a más de 40 cm por año en algunas zonas). La consecuencia del hundimiento son las inundaciones (este año ya van 3 muy graves en la zona metropolitana). Tampoco se ha cuestionado el deterioro de Xochimilco (la UNESCO amenaza con quitarle su título de Patrimonio de la Humanidad). Sería bueno preguntar cómo se están gastando los 400 millones de pesos también espectacularmente anunciados hace unos meses y si van a dar resultados ecológicos más que electorales.

Muchas de las obras de relumbrón generan un efecto contrario al ecosistema. El Túnel Emisor Oriente no está sirviendo para reducir inundaciones, de hecho produce el efecto contrario en el largo plazo como el de desalojar el agua que podría infiltrase al acuífero. Las nuevas vías de comunicación: La Supervía, El Arco Sur y el Segundo Piso generarán urbanización en las zonas más sensibles de la ciudad, cuyas partes medias y bajas ocupa el Suelo de Conservación.

Para los gobiernos es más fácil y barato inaugurar obras magnánimas cada semana. De paso benefician a las constructoras que buscan, en la especulación del terreno y los contratos millonarios, una forma fácil de enriquecerse a costa de la ciudadanía. Ya les tocará corresponder en la campañas del próximo año.

A los ciudadanos nos toca cambiar esta visión. Comencemos por informarnos, para evitar que nos deslumbren las cuentas de vidrio que nos ofrecen las constructoras y los gobiernos si queremos vivir en una ciudad sustentable. Para esto es necesario contar con un plan de largo plazo y exigir que se respeten los Suelos de Conservación que son los que darán bienestar a nuestros hijos.

Tuesday, October 11, 2011

¿Cuanto vale un ecosistema?


Depende de quien conteste esta pregunta..... Para algunas constructoras vale la tinta verde de sus folletos que anuncian sus “casas ecológicas”. Para los políticos vale el publirelacionista creador de su imagen de entes preocupados por la naturaleza.

Pero ¿para la sociedad? ¿cuanto vale el ecosistema? Su valor se puede medir al menos en dos maneras. El ético y el económico. Puesto que la ética es lo primero pierden las constructoras y políticos cuando hay dinero de por medio, hay que entender el económico para tener alguna interlocución con ellos.

Ponerle valor a un bosque o una selva ha sido una idea desarrollada por economistas ambientales. Una de las formas de tasar el valor de un bosque es a partir de evaluar los Servicios Ecosistémicos que provee. Algunos ejemplos de los servicios que un bosque genera son: cuanto carbono captura de la atmósfera, cuanta agua absorbe para el acuífero, cuanto regula el clima o detiene las inundaciones. Cálculos muy generales de los Servicios Ecosistémicos sugieren que cada año ecosistemas como Tarango puede estar aportando a la ciudad unos 7 millones de pesos y Xochimilco otros 300 millones de pesos.

El tasar el precio de un bosque con base en sus Servicios Ecosistémicos tiene sus virtudes, (se habla el mismo idioma con gente que sólo entiende el lenguaje del dólar), pero tiene sus defectos.

Por ejemplo, las constructoras ávidas de construir en Tarango preguntarán ¿y donde están esos 7 millones?. Pues no están, pero cuando se pierda el servicio ecosistémicos estará saliendo de nuestros bolsillos. Convencer a la sociedad de algo que no ve es más complicado que convencerla de la utilidad de un puente que si se ve, por inútil que sea. 

El segundo problema es que las constructoras no pagan los Servicios Ecosistémicos que destruyeron (exigen que lo pague el estado), y por lo tanto, para ellas el ecosistema vale nada. Cuando las constructoras justifican su “desarrollo” destruyendo un ecosistema, en realidad están justificando su beneficio económico traspasando los costos a la sociedad.

Aún con todos estos problemas, el ponerle el valor a los Servicios Ecosistémicos sigue siendo la forma más fácil de probar que en muchas ocasiones los desarrollos de las constructoras y otras industrias (incluyendo las autoproclamadas “verdes”) generarán mucha más pérdidas que beneficios a la sociedades en el mediano plazo.

Pero el costo económico del ecosistema no da su valor real. A diferencia de los políticos y las constructoras, la sociedad sí tiene ética. La ética también permite valorar a los ecosistemas con ayuda de los Servicios Ecosistémicos. Por ejemplo, estos servicios se aprovechan más por la gente de pocos recursos, ¿han visto que colonias son las que se inundan en el DF?. Destruir los Servicios Ecosistémicos genera más desigualdad.

El valor ético del ecosistema también nos cuestiona sobre nuestra relación con la naturaleza. Xochimilco y el axolote, por ejemplo, están a punto de la extinción y los capitalinos somos los responsables. Tanto el humedal como el anfibio adquieren relevancia puesto que están imbricados en nuestra cultura, en nuestro ser mexicanos. Sus pérdidas serán irremplazables y generarán un hueco en nuestra cultura y en la sociedad muy difícil de llenar. ¿esto se puede poner en pesos y centavos? Yo creo que no.