Wednesday, July 6, 2011

Las Joyas de la MIA de la Supervía 2: "La SEMARNAT tampoco ve ni oye"

Esta joya no es atribuible a los autores de la MIA sino a la Secretaría que debería velar por nuestros recursos naturales. La SEMARNAT recibió más de 500 solicitudes de consulta pública para esta MIA y siempre las había aceptado, y pese a todo se negó a la consulta. ¿Por qué?

La SEMARNAT le hizo “a la Salinas”: ni los veo ni los oigo.

Una de las recomendaciones más contundentes de la Comisión de Derechos Humanos del DF al Gobierno Central fue justamente que el proyecto nunca se abrió a consulta pública, como la ley ambiental prevé. A SEMARNAT, esto también le tuvo sin cuidado, a pesar de contar con un área de participación cuyas funciones es organizar estas consultas.

La autorización de esta MIA devela lo eficaz puede ser la SEMARNAT, cuando quiere, adelantándose incluso a los plazos legales. En un mes, se recibió la solicitud, se pidió consejo a otras dependencias, analizó todo y dijo que sí se podía. Contrastando con esta eficacia, en carne propia he vivido retrasos de una oficina de SEMARNAT que después de seis meses de recibir un oficio, contestan que a ellos eso no les compete.

Una de las condiciones del resolutivo de la MIA de la Supervía es "cuidar" (no dice como) a las especies de enlistadas en la NOM 059. Esta lista contiene las especies que corren algún peligro de extinguirse. COPRI-OHL y SIGEA dicen que sólo hay 9 de ese tipo de especies. Pero en una revisión somera, usando las mismas fuentes que usó SIGEA, encontramos al menos 29 especies en peligro de extinción, tanto de animales como de plantas, enlistadas en la NOM 059. La razón de esta diferencia es que las constructoras utilizaron la lista de la NOM publicada en el 2001, pero dijeron que utilizaron la del 2010. Esta es otra joya de la MIA.


Revisar ese simple detalle debió ser responsabilidad de la SEMARNAT, o en su defecto que en una consulta pública la sociedad y los expertos se lo hiciéramos ver.

Así que debido a un resolutivo de SEMARNAT que excluyó la participación social, más de 20 especies en peligro no serán consideras, condenándolas a la inminente extinción. Recordemos que el valle de la Ciudad de México tiene --o tenía, mejor dicho-- el 2% de la biodiversidad del planeta.

¿Quién defiende a la naturaleza, si los funcionarios responden a otros intereses y sólo están de paso? Creo que no queda otra que la sociedad comencemos a defenderla, pidiendo rendición de cuentas a nuestros servidores. 

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